Hawke’s Bay: cómo un valle neozelandés logró entrar al club de las grandes capitales del vino
La región ingresó en 2023 a la red Great Wine Capitals. Un periodista chileno recorrió sus viñas y pistas de ciclismo.
En 2023, Hawke’s Bay, en la Isla Norte de Nueva Zelanda, fue admitida en la red Great Wine Capitals Global Network, el selecto grupo que reúne a las regiones vitivinícolas más destacadas del planeta. No es un ingreso que se consiga con una buena cosecha: la red evalúa calidad del vino, infraestructura turística, sustentabilidad y relevancia cultural. Y Hawke’s Bay, según quienes la conocen, cumple con creces en los cuatro frentes.
Vinos con historia y carácter
Hawke’s Bay es la región vitivinícola más antigua de Nueva Zelanda. Su historia parte en 1851, y hoy combina tradición con innovación. Durante una visita reciente, un periodista recorrió viñas como Craggy Range, Te Mata Estate, Church Road y Pask Winery, y encontró Syrahs, Chardonnays y tintos de corte bordelés que reflejan el terruño y el clima local. La zona incluye subregiones como Gimblett Gravels, Bridge Pa Triangle y Châteaux Garage, donde el nivel no es una promesa de marketing sino un compromiso compartido entre productores.
177 kilómetros de ciclovías que integran a turistas y locales
Lo que más llamó la atención del visitante no fueron solo las copas. Hawke’s Bay cuenta con unos 177 kilómetros de rutas ciclistas que conectan viñedos, pueblos, productores de alimentos, paisajes costeros y atracciones culturales. La red está señalizada, interpretada y diseñada para todo tipo de ciclistas. Y lo clave: no fue pensada solo para turistas. Durante el recorrido, el periodista observó a residentes usando las mismas pistas para tomar café, juntarse con amigos o hacer ejercicio, al mismo tiempo que viajeros las usaban para descubrir la zona. Para él, ese fue un ejemplo concreto de turismo sustentable de verdad: cuando la infraestructura sirve tanto a la comunidad como al visitante, y la línea entre lo que es bueno para unos y para otros se vuelve borrosa.
Colaboración en vez de competencia
Hawke’s Bay no solo ofrece vino. Tiene alojamientos que van desde lodges de lujo hasta viña-retiros, una escena culinaria basada en productos locales, galerías de arte en bodegas, esculturas entre las parras, festivales de música y la célebre arquitectura Art Decó de Napier. Pero lo que más sorprende es la actitud de los actores locales. Durante la conferencia, el periodista escuchó una y otra vez la misma idea: una viña puede hacer una experiencia memorable, pero juntos hacen un destino de clase mundial. Y eso, dice, se nota en cada rincón.
Para un chileno que viaja, Hawke’s Bay no tiene vuelo directo desde Santiago. Se llega vía Auckland o Christchurch, con escalas. Pero el modelo que aplican —integración real entre comunidad, ciclovías, vino y cultura— es exactamente el tipo de experiencia que muchos viajeros chilenos buscan hoy.
Con información de TravelDailyNews
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