El repetidor de bachillerato que hoy enseña vino en el Penedès
La directora le dijo que estudiar no era lo suyo; hoy ese mismo alumno forma a enoturistas en Cataluña.
La escena parece de película: un adolescente frente a la directora del instituto, los padres en la misma mesa y una frase que no da espacio a réplica. “¿Qué quieres hacer con tu vida, Èric? Porque esto de estudiar no es lo tuyo”. El interpelado tenía 17 años y estaba repitiendo primero de bachillerato. Hoy, Èric Enguita dice que esa reunión lo llevó a ser quien es: profesor en la Escola d’Enoturisme de Catalunya y en la Escola de Viticultura i Enologia Mercè Rosell i Domènech de Espiells, fundador de Artcava y veterano del enoturismo en el Penedès (región vitivinícola de Cataluña, España).
La escena podría haber quedado en un mal recuerdo de adolescencia. Enguita la usa, en cambio, como explicación de su presente: “Aquella reunión me ha llevado a ser quien soy ahora”. No era un niño que soñara con vino; en ese momento, recuerda, apenas sabía del tema. Lo que movió la aguja fue una propuesta concreta: estudiar elaboración y laboratorio vitivinícola en el centro Camp Joliu. Para él, esa alternativa resultaba más atractiva que seguir en un camino académico que no funcionaba.
Una segunda oportunidad con oficio
El quiebre no fue mágico. La propuesta de Camp Joliu no lo convirtió en experto de un día para otro: era un plan de formación, una decisión concreta. Para alguien que estaba repitiendo bachillerato, ese desvío se volvió oficio.
La historia de Enguita muestra un giro que no pasó por mejorar notas, sino por encontrar una especialidad. El vino le ofreció una ruta que el bachillerato no le estaba dando. Esa ruta lo llevó a formarse y después a enseñar: hoy está en ambas escuelas, del otro lado de la sala. Además de la docencia, fundó Artcava.
Qué mira un viajero chileno
Para un lector chileno, esta historia no es una guía de destino. Los hechos no incluyen precios, horarios, distancias ni vuelos directos: son el recorrido de una persona, no la descripción de un tour. El Penedès queda en Cataluña, España, y quien quiera conocerlo tendrá que planificar un viaje con información actualizada por su cuenta.
Lo que sí queda es una idea aplicable a cualquier país con producción de vino, incluido Chile: el enoturismo también es una profesión. Se estudia, se enseña y se especializa. En ese sentido, la frase de la directora dejó de ser un veredicto para convertirse en el inicio de una carrera que hoy cruza el vino y los viajes. Para quien trabaja en turismo local, el caso de Enguita es un recordatorio de que detrás de una experiencia enológica hay gente formada para contarla.
Con información de La Vanguardia Comer



