Niagara, el nuevo Napa canadiense: vinos de clase mundial a 90 minutos de Toronto
La península de Ontario dejó atrás el ice wine y hoy compite con Burdeos: viñedos, estrellas Michelin y catas en graneros del siglo XIX.
Durante décadas la península de Niagara, a orillas del lago Ontario y a 90 minutos de Toronto, fue sinónimo de un solo vino: el ice wine. Sus inviernos helados y veranos cálidos hicieron famoso ese estilo dulce elaborado con uvas Vidal y Cabernet Franc congeladas de forma natural. Pero los tiempos cambiaron, y Niagara pasó de ser un rincón agrícola con graneros centenarios a una región vitivinícola de primer nivel, con vinos secos de mesa, restaurantes con estrellas Michelin y salas de cata de arquitectura impactante. Hoy es la respuesta canadiense a Burdeos o Napa, aunque con la cercanía de las cataratas del Niagara y una hospitalidad más relajada que mantiene su carácter local.
Un día perfecto entre viñedos
La ruta empieza en Niagara-on-the-Lake, comuna de la provincia de Ontario, con un desayuno de lobster Benedict en Treadwell Cuisine. Luego, a cinco minutos en auto, están Stratus y Stone Eagle, dos bodegas vecinas que muestran la diversidad de cepas que crecen en la zona. En la primera se entiende la variedad de uvas posibles; en la segunda, el mejor blending al estilo Burdeos. Diez kilómetros al sur, Ravine ofrece un almuerzo informal en una terraza con pizza frente a vides de Chardonnay, más una panadería con pastelería destacada. Ahí se plantaron las primeras vides comerciales de la región en 1869.
Por la tarde conviene ir al oeste, hacia las laderas más frías del Niagara Escarpment, donde dominan los vinos al estilo borgoñón. Hay que reservar con anticipación en Bachelder, a unos 35 kilómetros de Ravine, para probar Chardonnay y Pinot Noir de viñedo único y, con suerte, escuchar la filosofía del dueño Thomas Bachelder. De vuelta, a 15 kilómetros en Jordan, se puede hacer una cata informal en Pearl Morissette antes de cenar en su comedor con dos estrellas Michelin, ubicado en un granero adaptado con vista al campo. El menú, con productos locales, se marida con botellas internacionales que van desde Valpolicella hasta Santorini.
Terroir variado y bodegas históricas
Niagara se extiende por casi 2.000 km² y 10 subregiones que bordean el lago Ontario. El terroir cambia del distrito cálido de Niagara-on-the-Lake, en la frontera con Estados Unidos, a las franjas central y oeste de St Catharines y Beamsville, dominadas por la cresta de piedra caliza del Niagara Escarpment. Allí está Henry of Pelham, uno de los productores más antiguos de Ontario. La familia Speck cultiva esas tierras desde 1794 y hoy la bodega la manejan los hermanos Paul, Matthew y Daniel, de sexta generación. Ofrecen catas y recorridos sin cita previa, con una gama que incluye espumosos, Rieslings cítricos y un intenso Baco Noir.
Trece kilómetros al oeste, en Vineland, una finca de 73 hectáreas rodea una casa menonita de 1845 con capilla y restaurante con vista a las vides. El enólogo alemán Hermann Weis reconoció el potencial del lugar en los setenta y trajo cepas Riesling de su Mosela natal. Hoy el viñedo, a cargo de Brian Schmidt, sigue especializado en esa cepa. Para más expresiones de este clima fresco, conviene visitar Malivoire (Gamay) y Tawse (vinos de mínima intervención).
De la cata de burbujas al caviar
Unos 40 kilómetros al este, los suelos arenosos y arcillosos con clima más cálido producen los mejores tintos de la región. Southbrook Vineyards trabaja con métodos orgánicos, biodinámicos y regenerativos para lograr Chardonnay estructurado y Pinot Noir brillante. Inniskillin, más grande, sigue siendo el abanderado del ice wine. Cerca del río Niagara, Two Sisters Vineyards y su bodega hermana Stone Eagle muestran hacia dónde va la hospitalidad local: salones de cata suntuosos, restaurantes refinados y blends bordeleses de guarda. En Two Sisters se recomienda cerrar la visita con un plato en el italiano Kitchen76. En Stone Eagle, la experiencia Signature incluye una degustación de cinco vinos con bocados, y para quienes quieran darse un gusto, maridaje con caviar Beluga.
Niagara también experimenta más allá del vino. En Ironwood Cider House, a orillas del lago Ontario, el enfoque está en las manzanas con precisión de enólogo: botellas de una sola variedad, fermentaciones en barrica y añejamiento cuidadoso producen sidras limitadas y únicas.
Con información de Decanter
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