Côte-Rôtie: la guerra cultural por la clasificación de sus viñedos
Sin consenso desde 1983, la idea de un sistema de 'crus' en Côte-Rôtie enfrenta a productores y divide opiniones en el mundo del vino.
La cultura pop del vino tiene sus propios dramas. Uno de los más largos ocurre en Côte-Rôtie, en el Valle del Ródano, Francia. Allí, la idea de crear un sistema de clasificación de ‘crus’ —como el de Borgoña— lleva décadas dividiendo a los productores.
Côte-Rôtie no es una simple ladera. Es un amasijo de pendientes arrugadas que pueden mirar hacia cualquier dirección, repartidas en 343 hectáreas y 73 lieux-dits. Recorrerla a pie toma dos horas, pero entenderla puede tomar años.
El sueño de un mapa de crus
En 1983, los viñateros votaron la medida, pero tres cuartos estuvieron en contra. Marcel Guigal lo califica como ‘un gran error’. En esa época, los precios de las botellas eran mucho más bajos, a pesar de los altos costos de producción, y un sistema de crus podría haber ayudado a subirlos.
Stéphane Ogier retomó la idea en 1997. Su mapa hipotético se enfoca en el corazón de la apelación, sobre la comuna de Ampuis: desde Le Combard hasta Côte Blonde, y de Côte Brune a La Landonne. En su propuesta, la mitad de la pendiente sería ‘grand cru’ y la parte alta ‘premier cru’. Más al norte, La Viallière y Les Grands Places también podrían aspirar a ‘grand cru’.
Patrick Jasmin tiene un método más poético: ‘Cuando nieva, los primeros lugares donde se derrite la nieve son los mejores’. Para él, los sitios de excelencia incluyen Le Mollard, Côte Blonde, Fongeant, Côte Brune, La Landonne y Les Grands Places.
Los obstáculos de la geografía y la tradición
El problema de fondo es que los límites de los lieux-dits en Côte-Rôtie no siguen el terroir, sino caminos y propiedades antiguas. Pierre Burgaud lo dice claro: ‘Un lieu-dit no corresponde necesariamente a una unidad homogénea de terroir’. Crear un mapa nuevo desde cero generaría disputas interminables. David Duclaux, copresidente de la apelación, es tajante: ‘¡Sería una guerra!’.
Además, la tradición de Côte-Rôtie es el ensamblaje. Burgaud produce un solo vino mezclando todas sus parcelas para lograr consistencia. Jean-Paul Jamet vinifica su parcela de La Landonne por separado cada año, pero solo la embotella sola muy raramente, porque puede resultar demasiado austera. Si los mejores ‘grands crus’ no siempre producen vinos equilibrados por sí solos, la idea del sistema de crus se debilita.
Por ahora, los copresidentes Duclaux y Guigal afirman que no hay intención de establecer un sistema de crus en Côte-Rôtie. Para el viajero chileno que visita el Ródano, esto significa que la mejor guía sigue siendo la bodega, no el viñedo. Si en la etiqueta de una botella ves nombres como La Landonne, Côte Blonde o Les Grands Places, es una señal de que el vino promete.
Con información de Decanter
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