Bodega Parató: 50 vendimias en el Penedès con uva propia
La bodega catalana cerró su vendimia número 50 fiel al modelo château y al legado de Josep Elias Andreu.
En septiembre, la bodega Parató cerró su vendimia número 50 en el Penedès, España. El hito marca medio siglo de un proyecto que comenzó en 1975, cuando Josep Elias Andreu decidió recuperar la tradición vitivinícola familiar apostando por esta región catalana. El Penedès es una de las denominaciones de origen más importantes de Cataluña, conocida por sus cavas y vinos tranquilos. Para el viajero chileno, la zona es accesible desde Barcelona y ofrece una alternativa al turismo de masas.
Allí, bodegas como Parató ofrecen una experiencia de enoturismo distinta, basada en la autenticidad y el control total de la materia prima. No es una bodega industrial, sino un proyecto familiar que invita a conocer el proceso de principio a fin. Cada botella cuenta la historia de una familia que ha hecho de la uva propia su estandarte.
El modelo château en el Penedès
La familia Elias se define por su adhesión al modelo château, inspirado en Burdeos. Esto significa que la bodega y las viñas son una sola unidad, sin intermediarios ni compras externas. Josep Elias Terns, hijo mayor y director general, lo explica sin vueltas: “En nuestra casa nunca ha entrado un kilo de uva que no haya sido cultivado por nosotros mismos en nuestros viñedos”. Esta frase resume la filosofía de la casa.
Esta filosofía es la que ha guiado las 50 vendimias de Parató. En un mundo donde la producción en volumen suele primar, la bodega se mantiene fiel a la idea original de su fundador. La apuesta por el Penedès y por la producción propia es el sello que distingue a esta bodega en un mercado cada vez más globalizado.
Un legado que cruza generaciones
El proyecto lo inició Josep Elias Andreu en 1975. Hoy, sus cuatro hijos están al frente del negocio, manteniendo vivo el legado. El hijo mayor, Josep Elias Terns, es el director general y la voz de la segunda generación. Junto a sus hermanos, ha sabido mantener la esencia del proyecto mientras lo adapta a los desafíos del siglo XXI.
Para los chilenos que viajan a Cataluña, visitar Parató es una oportunidad de conocer de cerca cómo funciona una bodega familiar que ha resistido el paso del tiempo sin renunciar a sus principios. La vendimia número 50 no es solo un número, sino la constatación de que el modelo de producción propia funciona y se puede sostener en el tiempo.
La bodega, ubicada en el Penedès, es un destino ideal para quienes buscan entender el vino desde su origen. La familia Elias abre sus puertas para mostrar que la calidad empieza en la vid, con uva propia y un proyecto que mira al futuro sin olvidar sus raíces. Para el enoturista chileno, Parató es una parada que suma valor a cualquier viaje por España.
Con información de La Vanguardia Comer
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