Riu Hotels: el salto de Mallorca a América que transformó su gestión
Luis Riu repasa cuatro décadas de expansión junto a Fernando García, clave en la profesionalización de la cadena.
La cadena hotelera Riu, conocida en Chile por sus resorts en el Caribe mexicano y República Dominicana, no llegó a esos destinos por casualidad. Detrás de su expansión hay un proceso de transformación interna que comenzó a mediados de los años 80, cuando la compañía decidió salir de Mallorca y abrir su primer hotel fuera de Baleares: el Riu Palmeras, en Gran Canaria. Esa inversión, que para la época significó un esfuerzo financiero considerable, se recuperó en tres años y tres meses, el plazo de amortización más rápido en la historia de la firma.
De empresa familiar a organización con procesos comunes
El éxito del Riu Palmeras obligó a la cadena a profesionalizar su gestión. Hasta entonces el modelo funcionaba con la cercanía de la familia propietaria a cada hotel, pero al operar en distintas islas se necesitaban procedimientos que mantuvieran una misma filosofía empresarial. En 1986 se incorporó Fernando García, consejero directivo y actual máximo responsable de Operaciones en Baleares y América, con el encargo de estructurar esos procesos.
Luis Riu, consejero delegado, define la relación con García como complementaria: mientras él se concentraba en identificar oportunidades y asumir riesgos en nuevas inversiones, García organizaba las operaciones para que los hoteles funcionaran bajo criterios compartidos. La dupla permitió que la expansión no se tradujera en una pérdida de control ni en una gestión independiente de cada destino.
El salto a América y la reorganización operativa
En 1990 Luis Riu se trasladó a América para impulsar la expansión internacional. Tres años después, García asumió la Dirección de Operaciones de toda la empresa. La apertura de hoteles en República Dominicana —Riu Taino, Riu Naiboa y luego Riu Palace Macao— evidenció la complejidad de gestionar varios establecimientos y servicios compartidos en un mismo destino. Allí la cadena separó los servicios industriales de la explotación hotelera, facturando por separado electricidad, agua y otros suministros, y creó la figura del “síndico” o alcalde para coordinar limpieza de playas, jardines, lavandería y viviendas del personal.
En 1994 García ingresó al Consejo de Dirección de Riu, un año antes que el propio Luis Riu. Para entonces la estandarización de procedimientos era una prioridad estratégica. El CEO recuerda que su padre pedía un equilibrio entre la “mentalidad latina” —rapidez, flexibilidad, alegría, cercanía— y la “mentalidad alemana” —sistema, rigor, planificación, organización—, y que García encajó en esa visión. Ese enfoque permitió adaptar los sistemas creados en Palma a mercados como México, Jamaica y Estados Unidos, y más tarde a los hoteles urbanos Riu Plaza.
Para el viajero chileno, esta historia explica por qué los resorts Riu en Cancún, Punta Cana o la Riviera Maya mantienen estándares reconocibles sin importar el país. La cadena no tiene hoteles en Chile, pero sí vuelos directos desde Santiago a Cancún y Punta Cana, donde opera varios establecimientos. La evolución de la compañía, de una empresa familiar mallorquina a un operador global, es el telón de fondo de la experiencia que encuentran los turistas nacionales en el Caribe.
Con información de Hosteltur



