Sismos en Panamá: el operativo de emergencia que desvió 16 vuelos a Barranquilla
La autoridad aeronáutica colombiana coordinó la atención de más de 1.280 pasajeros varados tras los sismos del viernes.
Para los viajeros chilenos, el Aeropuerto Internacional de Tocumen en Panamá es el hub de conexión más importante hacia Centroamérica, el Caribe y Norteamérica. Cualquier interrupción en su operación tiene un efecto dominó en los pasajeros que transitan por la región.
El viernes, una serie de sismos en Panamá afectó los servicios de navegación del país vecino. La Autoridad de Aviación Civil de Colombia (Aerocivil) y la Alcaldía de Barranquilla activaron de inmediato un plan de contingencia regional para gestionar el tráfico aéreo desviado.
El plan contempló la designación de siete aeropuertos colombianos como terminales alternas: San Andrés, Cartagena, Barranquilla, Santa Marta, Cali, Rionegro y Montería.
Barranquilla, el principal punto de desvío
El Aeropuerto Internacional Ernesto Cortissoz, en Barranquilla (Atlántico), fue el que recibió la mayor cantidad de vuelos desviados: 16 aeronaves que se dirigían a la Ciudad de Panamá. Los 16 vuelos provenían de distintas ciudades de Centro y Sudamérica.
A medida que el espacio aéreo panameño se reabrió de forma gradual, ocho de esos aviones lograron despegar desde Barranquilla para continuar su ruta hacia Tocumen. Los ocho restantes fueron cancelados definitivamente, dejando a más de 1.280 pasajeros varados en la plataforma del terminal. La mayoría eran viajeros en tránsito que esperaban conectar con otros vuelos hacia Estados Unidos o el Caribe.
Asistencia en tierra para más de 1.280 pasajeros
Ante la situación, la Aerocivil y las administraciones locales coordinaron con las aerolíneas Copa Airlines y Wingo el envío de asistencia en tierra. Se entregaron más de 600 unidades de agua, bebidas y snacks para los pasajeros que esperaban en el terminal. En Barranquilla, la coordinación permitió que la asistencia llegara rápidamente.
Además, se agilizaron los trámites migratorios y el proceso de desembarque para que los viajeros pudieran salir del área restringida. Ambas aerolíneas están gestionando alojamiento en hoteles de Barranquilla para los pasajeros afectados por las cancelaciones y la pernoctación de la operación.
El resto del Caribe colombiano
En el resto de los terminales alternos del Caribe colombiano la situación fue más expedita. Todos los vuelos desviados al Aeropuerto Internacional Rafael Núñez de Cartagena (Bolívar) y al Aeropuerto Internacional Gustavo Rojas Pinilla de San Andrés (San Andrés y Providencia) retomaron su viaje una vez que se reabrió el espacio aéreo panameño.
La ruta Santa Marta–Panamá, un servicio directo que conecta el Caribe colombiano con la capital panameña, también logró completar su aterrizaje en destino sin mayores contratiempos.
Para el viajero chileno, este incidente subraya la fragilidad de las conexiones aéreas en la región. Aunque la operación en Panamá se está normalizando, la rápida activación del plan de contingencia colombiano —con 1.280 pasajeros asistidos y 600 unidades de ayuda distribuidas en Barranquilla— demuestra que la coordinación regional es clave cuando la naturaleza interrumpe los planes de viaje.
La experiencia en Barranquilla confirma que, ante emergencias como los sismos en Panamá, la infraestructura aeroportuaria colombiana está preparada para recibir vuelos desviados. Para los chilenos que vuelan con frecuencia por la región, es útil saber que ciudades como Barranquilla, Cartagena y San Andrés pueden funcionar como alternativas reales cuando el hub de Tocumen se ve afectado.
Las aerolíneas Copa Airlines y Wingo, que operan la mayoría de las rutas entre Chile y el Caribe, demostraron capacidad de respuesta al coordinar la asistencia en tierra y el alojamiento para los pasajeros varados. Controladores aéreos, personal de servicios aeroportuarios y las autoridades municipales de Barranquilla se mantienen en atención continua para facilitar la normalización de la programación de vuelos.
Con información de Aviacionline



