MSC construye isla privada en Bahamas y redefine el crucero caribeño
MSC levanta Sandy Cay en Bahamas y la industria del crucero se aleja de los puertos tradicionales.
La mayoría de las navieras que operan en el Caribe ya no permite que sus pasajeros bajen a tierra en cualquier puerto. En lugar de eso, los llevan a zonas comerciales y de ocio que pertenecen a la misma empresa. Es una tendencia que lleva años instalándose y que ahora da un paso más con la decisión de MSC Cruceros de levantar una isla privada en las Bahamas.
Sandy Cay, así se llama el proyecto, será la segunda isla privada de MSC. No es una isla única, sino un conjunto de islotes interconectados donde la compañía construirá diferentes áreas de entretenimiento y gastronomía. Los cruceristas que viajen en sus barcos podrán desembarcar ahí, pero sin salir del territorio de la naviera.
Royal Caribbean y Carnival, los otros gigantes del rubro, también tienen islas privadas en el Caribe. MSC llega con una propuesta que, según informó, se orienta a un segmento de mayor nivel.
Una isla con todo incluido
Según la información entregada por MSC, Sandy Cay estará a pocos metros de Ocean Cay, la reserva marina que la compañía ya tiene en servicio desde hace siete años. Ocean Cay fue la primera apuesta de MSC por tener territorio propio en la zona. Sandy Cay, en cambio, se proyecta con un estándar más alto: cinco playas, zonas de descanso, retiros privados y restaurantes.
El diseño apunta a que el pasajero no tenga que salir del circuito controlado por la naviera. Todo su tiempo en tierra transcurre dentro de los límites de la empresa. Eso significa que las compras, las comidas y las actividades quedan en manos de MSC.
El crucero tradicional queda atrás
La movida no es exclusiva de MSC. Royal Caribbean, otra de las grandes, acaba de comprar una parte de la cadena hotelera Sandals. Con eso confirma que el negocio se está moviendo hacia un modelo donde el barco y su infraestructura terrestre son un solo producto cerrado y selecto.
Para el viajero chileno que contrata un crucero por el Caribe, esto significa un cambio en la experiencia. Ya no se trata de visitar ciudades portuarias con historia y vida propia. Cada vez más, los desembarcos se limitan a espacios privados controlados por la empresa naviera. Si usted está pensando en tomar uno de estos viajes, conviene revisar bien qué incluye el itinerario y si los puertos que anuncia son realmente libres o pertenecen a la naviera. Por ahora, quien busque un crucero clásico, con puertos variados y ciudades reales, tendrá que mirar hacia otras rutas.
Con información de Preferente



