Argentina y México convierten la gastronomía en eje de sus rutas turísticas
Desde el asado argentino hasta los moles mexicanos, ambos países organizan recorridos que conectan productos, tradiciones y comunidades.
La gastronomía dejó de ser un simple acompañamiento del viaje. ONU Turismo la sitúa como un recurso central para diferenciar destinos y armar experiencias que incluyen productos, técnicas, mercados y tradiciones culinarias. Para el viajero chileno, Argentina y México ofrecen propuestas organizadas en torno a sus sabores, cada una con su propio sello.
Argentina: el asado como ritual y las empanadas de cada provincia
En Argentina la gastronomía se vive como parte de la identidad. El asado es más que una comida: un ritual de encuentro familiar y social que gira en torno a la parrilla, con cortes de carne, achuras, chorizo, morcilla, chimichurri y salsa criolla, siempre acompañado de vinos tintos de cuerpo. Las empanadas, por su parte, muestran la diversidad territorial. En Tucumán se distinguen por sus 13 repulgues y el relleno jugoso de carne cortada a cuchillo; en Salta son más pequeñas y especiadas, con carne, papa y huevo; Mendoza incorpora vino a ciertas preparaciones y la Patagonia suma cordero y productos del mar.
Mendoza, provincia de Mendoza, Argentina, concentra la actividad vitivinícola con circuitos que integran bodegas, restaurantes, almazaras y productos de estación. Las zonas de Maipú, Luján de Cuyo y Lavalle (comuna de Lavalle, provincia de Mendoza) ofrecen desde rutas del vino hasta cocina criolla con chanfaina, locro, carne a la olla, chivito asado y empanadas mendocinas. A esto se suma el programa GustAr, impulsado desde el ámbito público, que reúne alimentos, vinos, emprendedores y productores de distintas provincias para visibilizar la producción gastronómica y vitivinícola del país.
México: 18 rutas gastronómicas que cruzan todo el territorio
México es uno de los pocos países donde la cocina está reconocida como patrimonio cultural inmaterial de la humanidad por la UNESCO desde 2010. La definición abarca un modelo cultural integral que incluye actividades agrícolas, conocimientos, técnicas culinarias, prácticas rituales y costumbres comunitarias. En su base están el maíz, el frijol y el chile, junto con tomate, calabaza, aguacate, cacao, vainilla y una enorme variedad de ingredientes regionales. La nixtamalización del maíz para preparar tortillas es una de las técnicas fundamentales de este patrimonio.
La Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural de México informa que el país cuenta con 18 rutas gastronómicas que recorren los 32 estados, sumando más de 11.400 kilómetros. El recorrido conecta productos, cocinas tradicionales y comunidades, desde moles, tamales y carnes hasta productos del mar y bebidas locales. Oaxaca (estado de Oaxaca, México) y Puebla (estado de Puebla, México) destacan por su protagonismo culinario. En los Valles Centrales de Oaxaca, por ejemplo, el tamal de frijol se prepara con frijol refrito, chile pasilla oaxaqueño, hojas de aguacate, ajo y sal, mostrando cómo un mismo producto cambia según los ingredientes y costumbres de cada comunidad.
La ruta también se extiende hacia las costas del Pacífico y la península de Yucatán, donde ceviches, aguachiles y preparaciones con productos del mar ganan protagonismo. La diversidad de chiles criollos y domesticados, concentrada en estados como Oaxaca, Guerrero, Puebla y Veracruz, refuerza la identidad regional de las cocinas mexicanas. Para el viajero chileno, ambas opciones representan una puerta de entrada a territorios que han hecho de la gastronomía un eje turístico concreto.
Con información de Mensajero Web
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