Santa María del Naranco, el monumento asturiano que era más que una iglesia
Los recientes hallazgos arqueológicos revelan que este Patrimonio de la Humanidad no fue concebido originalmente como iglesia.
En la falda sur del monte Naranco, a cuatro kilómetros de la ciudad de Oviedo, en Asturias (España), se encuentra Santa María del Naranco. Este edificio forma parte del conjunto Monumentos de Oviedo y del Reino de Asturias, incluido por la Unesco en su lista de Patrimonio de la Humanidad en 1985. Su arquitectura es considerada un símbolo de la grandeza del prerrománico europeo y un referente de este arte. No es casualidad que se le mencione entre los ejemplos más destacados de esa corriente en el continente.
Un edificio que no nació como iglesia
Las recientes investigaciones arqueológicas han dado un giro a la historia de este monumento. A diferencia de lo que se creía, Santa María del Naranco no fue proyectada originalmente como una iglesia. Los estudios indican que se trataba de un espacio con doble función, religiosa y civil. Este hallazgo significa que, al tocar sus muros, el visitante no solo se acerca a un lugar de culto, sino a un ejemplo de cómo se organizaban la vida espiritual y política de ese tiempo.
Desde Chile y el resto del mundo
Para el viajero chileno, este sitio puede pasar desapercibido si no conoce su contexto, pero su importancia patrimonial lo hace relevante más allá de las fronteras. Estar frente a una construcción que fue testigo de un reino medieval asturiano, y que hoy sigue en pie, es una experiencia que se puede sumar a un recorrido por el norte de España. Aunque desde Chile no hay vuelos directos a Oviedo, el viaje se hace con escala en Madrid o Barcelona, para luego continuar por tren o avión hasta la ciudad asturiana. La distancia no es un obstáculo para quienes organizan un viaje con foco en el patrimonio.
No se trata de un destino masivo ni de fácil acceso, pero su cercanía con Oviedo, a apenas cuatro kilómetros, lo convierte en una excursión sencilla para quienes ya están en la región. La mezcla de naturaleza, historia y arte que se respira en el monte Naranco ofrece una perspectiva distinta de cómo los antiguos pobladores integraban sus creencias y su vida cotidiana. Para los interesados en la historia del arte, este es de esos lugares que se quedan en la memoria, no solo por su arquitectura, sino por el misterio que los arqueólogos aún están descifrando. Todo esto hace que, pese a no ser un punto de moda, valga la pena dedicarle una mañana o una tarde si se está en Oviedo.
Con información de ABC Viajar



