Hayedos españoles Patrimonio de la Humanidad: cuatro bosques para ver el otoño
Tejera Negra, Montejo, Aztaparreta y Lizardoia son parte de los Hayedos primarios de Europa reconocidos por la UNESCO.
El otoño cambia el color de los bosques y convierte una caminata entre árboles en uno de los mejores planes de la temporada. Si además ese bosque tiene el reconocimiento de Patrimonio de la Humanidad, la excusa para ponerse las botas es aún más llamativa. La UNESCO protege bajo una misma denominación los Hayedos primarios y antiguos de los Cárpatos y otras regiones de Europa, una selección de bosques repartidos por distintos países del continente que conservan algunos de los ejemplos más valiosos de hayedos antiguos. España aporta cuatro enclaves a esa lista, y en otoño, cuando las hayas cambian de color, se entiende mejor por qué merecen esa protección.
Tejera Negra y Montejo: los más accesibles
El Hayedo de Tejera Negra, en el término de Cantalojas, dentro del Parque Natural de la Sierra Norte de Guadalajara, es uno de los hayedos más meridionales de Europa. La ruta más conocida es la Senda de Carretas, circular y de unos 6,5 kilómetros, que se adentra en pleno hayedo y pasa incluso por una antigua carbonera reconstruida. Eso sí, si se quiere llegar en coche hasta el aparcamiento desde el que parte la senda, conviene planearlo con tiempo: durante los fines de semana y festivos de octubre y noviembre la reserva de plaza es obligatoria.
A poco más de una hora de Madrid aparece el Hayedo de Montejo, que sigue el curso alto del Jarama en la Sierra del Rincón. La visita se hace siempre acompañado y permite elegir entre varios itinerarios, como la senda del río, la de la ladera o la del mirador, cada una con una perspectiva distinta del bosque. Las visitas son gratuitas, pero el número de plazas diarias es limitado y parte de ellas se adjudican mediante reserva previa.
Aztaparreta y Lizardoia: los más vírgenes
Aztaparreta, en el valle de Belagua, en Isaba (Navarra), se encuentra entre los 1.200 y los 1.730 metros de altitud y ha llegado hasta hoy con muy pocos signos de intervención humana, en buena parte gracias a lo complicado de su acceso. Está protegido como Reserva Integral, una de las figuras de conservación más estrictas de Navarra, y el uso público está muy condicionado. El acceso peatonal se realiza por la senda que asciende desde el Rincón de Belagua por el barranco de Aztaparreta.
Lizardoia, también en Navarra, es una pequeña Reserva Integral de unas 64 hectáreas situada en el término de Ochagavía, considerada uno de los parajes de mayor interés ecológico de la Selva de Irati. Aquí conviven hayas y abetos en un bosque extraordinariamente bien conservado, con fauna propia de masas forestales maduras. El tránsito por la reserva está restringido a la senda de Contrasario, precisamente para reducir el impacto sobre un espacio cuya prioridad absoluta es la conservación.
Con información de 20minutos Viajes
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