Tramway du Mont Blanc: el centenario tren cremallera que escala los Alpes franceses
El ferrocarril, inaugurado en 1909, sube hasta los 2.115 metros y ofrece vistas al glaciar Bionnassay y al valle de Chamonix.
Un paseo en tren centenario
En la comuna de Saint-Gervais-les-Bains, en la región de Auvernia-Ródano-Alpes, Francia, funciona desde 1909 el Tramway du Mont Blanc, un tren cremallera que sube pendientes imposibles. Originalmente proyectado para llegar a la cima del Mont Blanc (4.809 m), la guerra, el terreno glacial y la falta de fondos truncaron esa ambición. Hoy llega hasta la estación Mont Lachat, a 2.115 metros de altitud, desde donde la vista es un espectáculo.
El ferrocarril, de un siglo de antigüedad, es una atracción en sí mismo. Sube por laderas empinadas, ofreciendo vistas panorámicas del macizo del Mont Blanc. Aunque no alcanzó su destino original, el trayecto hasta Mont Lachat es suficiente para maravillarse con el paisaje alpino. Los pasajeros pueden ver cómo el paisaje cambia del verde de los valles al rocoso de las alturas.
Colores de otoño antes de la nieve
En otoño, antes de que lleguen las multitudes del esquí, Saint-Gervais-les-Bains ofrece tratamientos termales y senderos rodeados de bosques teñidos de rojo, dorado y ocre. Los arces flamean y los serbales se cubren de bayas carmesí. El Mont Blanc se esconde tras las nubes, pero el Aiguille du Midi se clava en el cielo. Desde el tren, se ve el glaciar Bionnassay bajando por la ladera y un lago de color verde lechoso al pie, mientras un buitre planea sobre el valle de Chamonix bañado por el sol otoñal.
La combinación de colores otoñales y la luz suave crean un ambiente único, ideal para los amantes de la fotografía y la naturaleza. Los senderos alrededor de la ciudad permiten explorar bosques y prados antes de que llegue la nieve. Las termas, por su parte, ofrecen un descanso reparador después de las caminatas.
Relevancia para el viajero chileno
Saint-Gervais-les-Bains está en los Alpes franceses, a miles de kilómetros de Chile. No hay un vuelo directo desde Santiago, pero se puede llegar haciendo escala en alguna capital europea. El otoño es una época ideal para visitarlo, cuando los colores del paisaje están en su punto máximo y se evitan las aglomeraciones del invierno. El tren opera durante todo el año, pero la temporada otoñal ofrece una experiencia más tranquila y visualmente impactante.
Para los chilenos que planean un viaje por Europa, incluir Saint-Gervais-les-Bains y su tren centenario puede ser un añadido interesante, especialmente si se combina con una visita a la región de Chamonix.
Con información de The Guardian Travel



