Aeropuerto de Málaga se amplía con obras de 1.500 millones desde 2029
El plan busca evitar un cuello de botella en la Costa del Sol, sin cerrar el aeropuerto durante los siete años de obra.
El Aeropuerto de Málaga-Costa del Sol, emplazado en la ciudad de Málaga (Andalucía, España), se prepara para su mayor transformación en décadas. Su nuevo director, Sergio Millanes, entregó por primera vez un calendario concreto: las obras partirán en 2029 y se extenderán durante unos siete años, con un presupuesto de cerca de 1.500 millones de euros.
La infraestructura no se queda pequeña por casualidad. Aunque su capacidad teórica supera los 36,5 millones de pasajeros anuales, varios de sus procesos internos operan al límite de su diseño. En los picos de verano, el aeropuerto llega a superar los 100.000 pasajeros diarios, y entre enero y agosto de este año alcanzó 19,3 millones de viajeros, lo que representa un aumento del 6,6% respecto del mismo período del año anterior.
Un plan de ampliación que no detiene el tráfico
El proyecto contempla una reforma integral de los flujos de pasajeros. La zona de control de pasaportes se multiplicará por seis, los filtros de seguridad duplicarán su superficie y las llegadas triplicarán su tamaño. También se ampliarán plataformas, aparcamientos y la calle de rodaje entre las pistas se desdoblará para permitir el cruce simultáneo de dos aeronaves.
El reto no es menor: ejecutar una obra de esta envergadura sin reducir la capacidad del aeropuerto. La estrategia anunciada es construir primero las nuevas instalaciones y luego trasladar los flujos, intervenir por fases y mantener el recinto operativo durante todo el proceso. De esa forma, la afluencia no se verá interrumpida, aunque sí podrían producirse ajustes en la distribución de mostradores o puertas de embarque.
La inversión ya comprometida para el período 2027-2031 supera los 850 millones de euros, lo que da cuenta de la magnitud del proyecto. Al final de los siete años de obras, el aeropuerto debería estar preparado para absorber el crecimiento de una de las zonas turísticas más concurridas de Europa.
¿Y para el chileno que viaja?
Málaga es la puerta de entrada a la Costa del Sol, un destino turístico español que recibe viajeros de todo el mundo. Para un chileno que planifica unas vacaciones en esa región, la noticia significa que el aeropuerto que usará estará en obras durante casi una década, pero no cerrará en ningún momento. La operación continuará, y las mejoras a largo plazo deberían traducirse en procesos más rápidos y menos congestión en los controles.
Un dato útil: durante la temporada estival, el aeropuerto malagueño conecta con 42 países a través de 262 rutas operadas por 54 aerolíneas. Ese volumen de tráfico hace que cualquier cambio en la infraestructura sea relevante para los pasajeros con conexiones. Quienes viajen después de 2029 deberán estar atentos a las indicaciones oficiales del aeropuerto y de su aerolínea, porque la obra puede modificar la movilidad interna, aunque la capacidad se mantendrá.
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