Tucumán: la ruta de San Martín entre historia, río y empanadas
La capital tucumana guarda los rastros de la batalla de 1813 y ofrece un plan familiar con costanera y gastronomía local.
San Miguel de Tucumán, capital de la provincia argentina del mismo nombre, no solo es un nombre en los libros de historia. La ciudad conserva vestigios concretos de la gesta del Libertador José de San Martín, que pasó por allí en los años decisivos de la independencia. Para un chileno que viaje al norte argentino, esa conexión histórica puede ser un buen motivo para detenerse un par de días.
La huella de 1813 en la ciudad
Dos lugares marcan ese pasado. El primero es el Convento de San Carlos, un edificio religioso donde San Martín se alojó y planificó parte de su campaña. El segundo es el campo donde se libró la batalla de 1813, un episodio clave de la guerra de independencia que enfrentó a las tropas patriotas contra las realistas. Ambos sitios están dentro del área urbana o en las inmediaciones, así que se pueden recorrer sin alejarse demasiado del centro.
Para el viajero chileno, llegar a Tucumán es relativamente sencillo: hay vuelos directos desde Santiago a la capital tucumana operados por aerolíneas low cost y tradicionales. El tiempo de vuelo ronda las dos horas. Si se prefiere ir por tierra, son unos 1.400 kilómetros de ruta, un viaje que se puede combinar con escalas en Mendoza o Córdoba.
Costanera y platos de domingo
Más allá de la historia, la ciudad propone un paseo relajado por la Costanera del río, una avenida peatonal y ciclovía que bordea el cauce y que es el punto de encuentro de las familias tucumanas los fines de semana. Allí se puede caminar, andar en bici o simplemente sentarse a mirar el agua.
Y cuando el hambre aprieta, los restaurantes y bares de la zona ofrecen platos típicos del noroeste argentino, con la empanada tucumana como estrella. Son locales más bien familiares, con precios accesibles y un ambiente relajado, ideales para un viaje con niños o para quien busca comer bien sin vueltas. Si bien no hay un dato exacto de cuánto cuesta un almuerzo, la experiencia general indica que la relación precio-calidad en la comida regional es buena comparada con Santiago.
¿Vale la pena el desvío?
Para un chileno que ya haya recorrido Buenos Aires o Mendoza, Tucumán ofrece un cambio de aire: historia independentista, un ritmo de ciudad de provincia y una gastronomía que justifica el viaje. No es un destino de naturaleza salvaje ni de vida nocturna intensa, pero cumple bien como parada cultural y gastronómica en una ruta más larga por el norte argentino. Si no se tiene interés en la historia de San Martín o en las empanadas, probablemente no valga la pena desviarse solo para esto.
Con información de Clarín Viajes



