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Noticias de turismo y los mejores lugares de Chile Chile Lun 19 Oct 2026
Rutas y Escapadas

Altiplano: de la Ruta de la Plata al viaje iniciático por lagunas de colores

El corredor colonial que unió Potosí con Buenos Aires y Montevideo hoy es un viaje iniciático por el lado más agreste de la naturaleza.

Redacción Portal Turismo · 3 minutos de lectura
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Altiplano: de la Ruta de la Plata al viaje iniciático por lagunas de colores
Foto: elpais.com · Fuente

El Altiplano andino, el refugio fronterizo que Chile comparte con Bolivia, ha tenido dos vidas muy distintas. La primera fue como paraje de la Ruta de la Plata, el corredor comercial que unió el cerro Rico de Potosí con los puertos de Buenos Aires y Montevideo. La segunda, la actual, es como la senda de las lagunas de colores y los salares blancos, un viaje iniciático por el lado más agreste de la naturaleza.

La Ruta de la Plata: el corredor que unió dos océanos

La Ruta de la Plata sumó a su tráfico colonial entre ambos océanos un recorrido por el Altiplano. El metal que salía de Potosí cruzaba el altiplano en mulas, bordeando salares y humedales, en un viaje que podía durar semanas. Ese tráfico dejó un reguero de pueblos encaramados al último suspiro de vida, en forma de vegas y bofedales. Estos pueblos, que hoy son postas turísticas, fueron durante siglos el único refugio para los arrieros que cruzaban la puna. La plata potosina financió imperios, pero en el Altiplano dejó una huella de caminos y poblados que aún se pueden recorrer.

El viaje iniciático por el Altiplano

Hoy, ese mismo trayecto se ha transformado en un viaje iniciático. Lo que antes era un paso obligado de la plata ahora es un recorrido que busca las lagunas de colores —que el viento y los minerales pintan de turquesa, verde y rojo— y los salares blancos que parecen espejos infinitos. La ruta se ha convertido en un destino por derecho propio, donde la dureza del clima y la altura son parte del atractivo. El viajero que recorre este refugio fronterizo repite, sin saberlo, el mismo trayecto de los arrieros coloniales, pero hoy lo hace en busca de paisajes extremos y silencio absoluto.

De la plata a la selfie: la ruta en la cultura pop

La transformación de la Ruta de la Plata en un viaje iniciático no es casual. En la era de las redes sociales, las lagunas de colores y los salares blancos se han convertido en imágenes icónicas. El Altiplano andino, ese refugio fronterizo que alguna vez fue solo un punto en el mapa de los arrieros, hoy es un destino que aparece en las listas de viajes pendientes de todo el mundo. La dureza del paisaje, el aislamiento y la inmensidad lo han convertido en el escenario perfecto para el viaje de autoconocimiento que busca el viajero contemporáneo.

Para el viajero chileno, este refugio fronterizo está al alcance desde la Región de Antofagasta. La ruta que alguna vez unió Potosí con el Pacífico hoy es un corredor turístico que cruza el altiplano, pasando por los humedales de altura donde aún sobreviven flamencos y vicuñas, y por los pueblos que alguna vez fueron posta de arrieros. La cultura pop del viaje ha rescatado esta ruta y la ha vuelto a poner en el mapa, no como corredor de plata, sino como sendero de experiencias.

Con información de El País — El Viajero

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