Estadios que se viven antes, durante y después del partido
La experiencia deportiva se expande con navegación, gastronomía y lounges; viajeros chilenos pueden sumarse sin necesidad de boleto.
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El partido sigue siendo el motivo inicial, pero ya no concentra toda la experiencia. En varios escenarios deportivos del mundo, la actividad comienza horas antes de ocupar una butaca y puede extenderse después del resultado. Gastronomía, recorridos internos, museos y propuestas de hospitalidad están modificando la relación entre turismo y deporte. La tendencia atraviesa ciudades, disciplinas y mercados, y también llega a Sudamérica con el Estadio Monumental de River Plate, en el barrio porteño de Núñez, Buenos Aires.
El evento empieza antes de llegar a la tribuna
Uno de los casos que mejor representa esta transformación está en Italia. Venezia FC, club que compite en la Serie A, presentó para la temporada 2026/27 La Serenissima, una propuesta que convierte el recorrido hasta el Stadio Pier Luigi Penzo en parte de la hospitalidad. La experiencia comienza en Pontile Cornoldi, en San Marco, desde donde una embarcación de estilo veneciano atraviesa la laguna hasta Sant’Elena. La capacidad está limitada a 75 invitados por partido y durante la navegación se ofrecen catering, bar y DJ set, además de una cubierta superior al aire libre. Así, el traslado deja de ser un movimiento entre dos puntos para integrar un elemento inseparable de Venecia: navegar por la laguna.
En España, el Real Madrid también busca extender la jornada. El club disputa sus encuentros como local en el Santiago Bernabéu, con capacidad para alrededor de 84.000 espectadores. Allí, Matchday Premium permite comenzar la experiencia dos horas y media antes del partido mediante salones exclusivos. El Área VIP suma localidades preferentes y catering, mientras que Bernabéu Market incorpora gastronomía dentro de determinados productos asociados al día de partido.
De la butaca a una jornada completa
El mismo principio puede observarse en otro deporte y a otra escala. El US Open, último Grand Slam de la temporada, se disputa en el USTA Billie Jean King National Tennis Center, dentro de Flushing Meadows-Corona Park, en Nueva York. Su escenario principal, el Arthur Ashe Stadium, dispone de 23.771 localidades. La particularidad de un torneo de tenis permite que la permanencia se extienda durante buena parte del día, con desplazamiento entre partidos, canchas y servicios. Para 2026, la USTA amplió US Open Premier con espacios como The Blue Room, The Club y The Overlook. The Blue Room combina un menú de varios pasos y bar con asientos junto a la cancha, mientras que The Club incorpora buffet, chef dedicado y bebidas. The Overlook, entre las canchas 12 y 17, dispone de sectores interiores y exteriores. También hay Luxury Suites para grupos de 22 a 35 invitados, con salón climatizado y atención dedicada.
Mirar el partido desde otro lugar
Algo similar ocurre en SoFi Stadium, uno de los principales escenarios deportivos del área de Los Ángeles. El recinto tiene capacidad para aproximadamente 70.240 espectadores y recibe distintas competencias y eventos de entretenimiento. Dentro de su propuesta aparece Bootsy Bellows, un lounge privado a nivel de campo inspirado en el establecimiento homónimo de West Hollywood. El acceso contempla ingreso VIP y acompañamiento hasta el espacio, donde se combinan gastronomía, coctelería y diferentes ambientes. SoFi también cuenta con suites privadas, clubes y recorridos para grupos. Los tours permiten ingresar a sectores que normalmente permanecen cerrados durante los eventos, como vestuarios, túnel de jugadores, campo, sala de entrevistas y áreas premium. Así, no todos los visitantes necesitan asistir a un partido para consumir el estadio como producto turístico.
Cuando no hay partido también hay negocio
Esa posibilidad está especialmente desarrollada en Madrid y Buenos Aires. El Tour Bernabéu permite recorrer el museo del Real Madrid, acceder a una vista panorámica e ingresar a sectores como vestuarios y banquillos. Es una atracción que puede integrarse a un itinerario por Madrid independientemente del calendario de partidos. En Argentina, River Plate trabaja bajo una dinámica comparable. Su Estadio Monumental, con capacidad para más de 85.000 espectadores, ofrece un recorrido de aproximadamente 45 minutos que incluye vestuarios, campo y sectores históricos. Para el viajero chileno, Buenos Aires es un destino cercano con vuelos regulares desde Santiago, lo que convierte al Monumental en una opción concreta para sumar a un fin de semana sin necesidad de coincidir con un partido. La tendencia, en todo caso, es global: el estadio empieza a funcionar como un producto turístico capaz de generar actividad más allá de los minutos de competencia.
Con información de Mensajero Web
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