Argentina y Chile: tres maravillas naturales que no necesitan presentación
Glaciar Perito Moreno, cataratas de Iguazú y Torres del Paine: cómo se comparan dos gigantes vecinos.
Argentina es el octavo país más extenso del mundo, con más de dos millones de kilómetros cuadrados. Su tamaño y su ubicación, en el extremo sur y sudeste de América del Sur, le dan una variedad de paisajes que van desde la capital Buenos Aires hasta las cataratas de Iguazú, una de las maravillas naturales del planeta. Pero si de hitos se trata, dos de sus destinos más emblemáticos son el glaciar Perito Moreno y las propias cataratas. Y del lado chileno, el Parque Nacional Torres del Paine completa el trío.
Glaciar Perito Moreno: hielo en movimiento
El Perito Moreno está en la provincia de Santa Cruz, en la Patagonia argentina, cerca de El Calafate. Es uno de los pocos glaciares del mundo que sigue avanzando y no retrocede, lo que permite ver desprendimientos de bloques de hielo durante todo el año. Desde Chile no hay vuelo directo a El Calafate; la opción más común es volar a Santiago y de ahí conectar a Buenos Aires o directamente a la ciudad patagónica. Otra alternativa es cruzar por tierra desde Puerto Natales, en la Región de Magallanes, un trayecto que en auto puede tomar varias horas.
Cataratas de Iguazú: agua y selva en la frontera
Las cataratas de Iguazú están en la provincia de Misiones, en el límite entre Argentina y Brasil. Son un conjunto de más de 270 saltos de agua, algunos de hasta 80 metros de altura, rodeados de selva subtropical. Desde Chile no hay vuelo directo a Iguazú; lo habitual es volar a Buenos Aires y de ahí tomar un vuelo doméstico a Puerto Iguazú. También se puede llegar por tierra desde Foz do Iguaçu, del lado brasileño, pero eso implica cruzar la frontera.
Torres del Paine: el gigante chileno
El Parque Nacional Torres del Paine está en la comuna de Torres del Paine, provincia de Última Esperanza, Región de Magallanes y de la Antártica Chilena. Es uno de los parques más visitados de Chile, con formaciones de granito, lagos de color turquesa y glaciares. Se llega por vía aérea hasta Punta Arenas o Puerto Natales, y desde ahí en bus o arriendo de vehículo. La entrada al parque tiene un costo que varía según temporada y nacionalidad; para chilenos hay tarifas preferenciales.
Los tres destinos comparten algo: son paisajes que impresionan por su escala y por su estado de conservación. Cada uno representa un ecosistema distinto —hielo, agua y montaña— y todos están abiertos al público durante todo el año, aunque con restricciones de acceso en invierno en el caso de Torres del Paine. Para el viajero chileno, la ventaja es que dos de ellos están en el país vecino, accesibles con una combinación de vuelos y algo de paciencia.
Con información de El País — El Viajero
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