Ribeiro: la DO más antigua de Galicia que renació del descrédito
Al noroeste de Orense, la DO Ribeiro resguarda una tradición que se oficializó en 1932, pero cuyos orígenes legales se remontan al siglo XVI.
Para el viajero chileno que cruza el Atlántico en busca de paisajes y sabores, Galicia ofrece un capítulo aparte en la historia del vino. Al noroeste de Orense, en la comarca del Ribeiro, se encuentra la Denominación de Origen más antigua de esta comunidad autónoma y una de las primeras de España. Su reconocimiento oficial llegó en 1932, pero la protección de sus caldos es mucho más antigua.
Un precedente legal en el siglo XVI
La historia de Ribeiro como región vitivinícola protegida no empieza en el siglo XX. El primer antecedente de lo que hoy conocemos como indicación geográfica se encuentra en las Ordenanzas Municipales de Ribadavia, dictadas en 1579. Este documento es uno de los más antiguos de España en regular la calidad y el origen del vino, demostrando el prestigio que ya tenían estos caldos en los siglos XVI y XVII.
Para un chileno, acostumbrado a la geografía de los valles de Casablanca o Maipo, el paisaje de Ribeiro sorprende por su verdor y sus viñedos en pendiente. La uva autóctona, la Treixadura, no tiene equivalente directo en Chile, lo que convierte la cata en una experiencia completamente nueva. La comarca, atravesada por los ríos Miño y Sil, ofrece un paisaje de viñedos en terrazas que es patrimonio cultural en sí mismo.
Del esplendor al descrédito
Como ocurre con muchas regiones vitivinícolas históricas, Ribeiro vivió un ciclo de auge y caída. El prestigio alcanzado durante el Renacimiento y el Barroco se desvaneció en el siglo XX, cuando la DO cayó en un período de descrédito. Factores como la emigración, la filoxera y la falta de modernización relegaron a Ribeiro a un segundo plano durante décadas.
Sin embargo, las últimas generaciones de viticultores han liderado una recuperación basada en la calidad y la recuperación de variedades autóctonas como la Treixadura. Para el chileno interesado en el vino, recorrer las bodegas de Ribadavia y sus alrededores es una oportunidad de conectar con la raíz de la tradición vitivinícola gallega, en un paisaje de viñedos en terrazas que trepan por las laderas de los valles del Miño y el Sil.
Llegar hasta aquí desde Chile requiere un vuelo con escala en Madrid o Barcelona. Desde la capital de España, se puede tomar un vuelo interno a Santiago de Compostela o Vigo, y desde ahí la DO Ribeiro está a un trayecto en auto que cruza un paisaje de colinas verdes y pueblos de piedra. Para el viajero chileno, es una experiencia que complementa el relato del vino: conocer el origen de una denominación que supo reinventarse después de siglos de historia.
Con información de La Vanguardia Comer
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