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Noticias de turismo y los mejores lugares de Chile Chile Mié 7 Oct 2026
Cultura y Patrimonio

Otiñar, el valle jiennense con 6.000 años de historia en sus piedras

Arte rupestre, petroglifos y una aldea fantasma: la Sierra Sur de Jaén guarda un destino para viajeros con paciencia.

Redacción Portal Turismo · 3 minutos de lectura
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Otiñar, el valle jiennense con 6.000 años de historia en sus piedras
Vía ABC Viajar

Otiñar es una localidad ubicada a 13 kilómetros de la capital de la provincia de Jaén, en Andalucía, España. Su valle, esculpido por el río Quiebrajano, concentra vestigios que van del Neolítico a la Guerra Civil. Para un viajero chileno no es un destino de paso: exige llegar a España y moverse por el sur del país, pero ofrece una mirada distinta a la España turística.

Las huellas humanas en esta zona se remontan a hace 6.000 años. Los grupos que vivían entonces dejaron en las cuevas y abrigos un registro visual que hoy se estudia como arte rupestre.

Arte rupestre: los primeros habitantes

Las pinturas de Otiñar corresponden al arte esquemático propio de sociedades dedicadas a la agricultura y la ganadería. Son trazos con rasgos naturalistas que representan solo elementos figurativos básicos. En el abrigo del Toril se han contabilizado más de 30 petroglifos en excelente estado de conservación, suficientes para que el lugar sea declarado Bien de Interés Cultural.

Los motivos incluyen círculos concéntricos con un punto central, semicírculos, figuras antropomorfas y lo que parece ser un reloj solar. Esa concentración de símbolos sugiere que los antiguos pobladores daban importancia a los solsticios de verano e invierno.

Un dolmen, una muralla y un castillo

En el collado de Los Bastiones, en el cerro Veleta, se encuentra un dolmen que formaba parte de una necrópolis dentro de un pequeño poblado amurallado. Los restos corresponden al tercer milenio antes de Cristo y se asocian a comunidades ganaderas con rituales funerarios colectivos. Su ubicación controlaba el paso natural entre la campiña occidental y los valles interiores de la Sierra Sur.

Siglos más tarde, el lugar fue ocupado por musulmanes, quienes construyeron torres defensivas para proteger el antiguo camino de Granada. Sobre esas fortificaciones se levantó un castillo cristiano, del que destaca un alcazarejo cuadrado y una torre del homenaje. El nombre Otiñar proviene del árabe y significa “hacer luz” o “alumbrar”, en alusión a esas torres de vigilancia.

La aldea fantasma de Santa Cristina

En el mismo paraje se encuentra la aldea abandonada de Santa Cristina, cuya historia es tan enredada como sus piedras. Los terrenos fueron subastados por el Ayuntamiento de Jaén en 1824 y adquiridos por Jacinto Cañada. La Corona exigió fundar una villa con al menos 15 vecinos, y así quedó constituida en 1826.

Pero los habitantes nunca fueron dueños de sus casas: eran arrendadores o aparceros. Los herederos del propietario inscribieron todo como parte de su hacienda, lo que generó litigios durante décadas. Finalmente, el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía dio la razón a una plataforma ciudadana que defendía que esos bienes eran públicos. La aldea perdió población tras la Guerra Civil y quedó completamente deshabitada en 1970.

Desde 2009, Otiñar está reconocida como Zona Patrimonial por la Junta de Andalucía. Además de los testimonios históricos, se pueden practicar senderismo y escalada en el valle. Para el viajero chileno que planea una ruta por Andalucía, esta es una oportunidad de ver capas de historia en un solo lugar, a poca distancia de la ciudad de Jaén.

Con información de ABC Viajar

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