La Pampilla, el Campo de Marte y el origen popular del Parque O’Higgins
Antes de ser escenario de la Parada Militar, el terreno del actual parque era el punto de encuentro de fondas, ramadas y paseos a caballo.
El Parque O’Higgins, en la comuna de Santiago, Región Metropolitana, es hoy uno de los pulmones verdes más grandes de la capital y el lugar donde cada 19 de septiembre se realiza la Parada Militar. Pero pocos saben que, antes de que los tanques y los uniformes marcaran el ritmo del terreno, ese mismo suelo era conocido como ‘La Pampilla’, un espacio abierto que vivía al compás de las cuecas, el vino pipeño y los caballos de paso.
De la fiesta popular al desfile castrense
La historia del Parque O’Higgins es en parte la historia de cómo un lugar de esparcimiento popular se transformó en un símbolo institucional. A fines del siglo XIX y principios del XX, La Pampilla era el destino obligado de las Fiestas Patrias. Ahí se instalaban fondas y ramadas que durante semanas reunían a familias enteras para celebrar la independencia con empanadas, anticuchos y música en vivo. También era común ver paseos a caballo, un pasatiempo que mezclaba la tradición huasa con la vida urbana.
El carácter festivo del lugar cambió cuando el Estado decidió darle un uso más formal y castrense. El terreno pasó a llamarse Campo de Marte y se convirtió en el escenario de la Parada Militar, ceremonia que desde entonces se realiza cada año en septiembre. Ese giro no fue menor: lo que antes era un espacio para el desorden controlado de las ramadas pasó a ser el lugar donde se exhibe el poderío de las Fuerzas Armadas.
Un parque que guarda la memoria de las fondas
Con el tiempo, el Campo de Marte se integró al Parque O’Higgins, que hoy es un área verde que incluye lagunas, zonas de picnic y el centro de eventos Arena Santiago. Sin embargo, el recuerdo de La Pampilla sigue vivo en la cultura popular chilena. Cada 18 y 19 de septiembre, las fondas y ramadas vuelven a instalarse en distintos puntos del parque, retomando esa tradición que nació cuando el lugar era solo un potrero abierto.
Para el viajero chileno, el Parque O’Higgins es un destino que concentra capas de historia en un mismo suelo. No solo es el lugar donde termina la celebración de las Fiestas Patrias con la Parada Militar, sino también el espacio donde se gestó la costumbre de juntarse a comer, bailar y pasear a caballo. Una misma pampilla que supo ser fiesta popular y que hoy, entre el ruido de los desfiles y el olor a completos, sigue siendo un ícono de la identidad santiaguina.
Con información de The Clinic
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