18 de septiembre: lo que realmente celebramos (no es la Independencia)
La Primera Junta Nacional de Gobierno de 1810 fue el inicio del proceso, pero la declaración formal llegó ocho años después.
Cuando este 18 de septiembre saque los choripanes y prepare el terremoto, probablemente escuchará que estamos celebrando la Independencia de Chile. Pero la historia es más matizada. La mañana del martes 18 de septiembre de 1810, cerca de 400 vecinos notables se reunieron en el edificio del Real Tribunal del Consulado de Santiago (actual Plaza de Armas, Región Metropolitana) para instalar la Primera Junta Nacional de Gobierno. Ese hito, clave para el proceso independentista, ocurrió ocho años antes de la firma y juramento definitivo del Acta de Declaración de Independencia, en 1818.
El contexto que llevó al Cabildo Abierto
En 1807, Napoleón Bonaparte invadió la península Ibérica, capturó al rey Fernando VII y puso en su lugar a su hermano José Bonaparte. Esto desató un debate sobre la legitimidad del poder: sin el monarca, la soberanía volvía al pueblo, según plantearon las Cortes de Cádiz. Además, las independencias de Estados Unidos (1776) y la Revolución Francesa (1789) ya habían sembrado ideas de libertad y soberanía popular. En el Reino de Chile, la aristocracia criolla vio la oportunidad de tomar el control. El gobernador de entonces, Francisco Antonio García Carrasco, sumía al país en inestabilidad y corrupción, lo que aceleró la convocatoria a un cabildo abierto.
La Primera Junta Nacional de Gobierno
El 18 de septiembre de 1810, a las nueve de la mañana, Mateo de Toro y Zambrano presidió la junta en representación del rey. Lo acompañaban José Antonio Martínez de Aldunate (vicepresidente y obispo de Santiago), Fernando Márquez de la Plata (primer vocal, por los europeos juntistas), Juan Martínez de Rozas (segundo vocal, por la aristocracia de Concepción) e Ignacio de la Carrera (tercer vocal, por la aristocracia de Santiago). Juraron defender el reino “hasta con la última gota de su sangre” y mantener el gobierno a nombre del rey cautivo, reconociendo provisionalmente al Consejo de Regencia. Aunque se presentó como un acto de lealtad, la transferencia del mando a la aristocracia local significó la primera forma de autogobierno criollo y el puntapié inicial del proceso independentista.
Del 18 de septiembre a la Independencia
A partir de ese día se abrieron tres etapas: Patria Vieja (1810-1814), con figuras como Juan Martínez de Rozas, Bernardo O’Higgins y José Miguel Carrera; la Reconquista (1814-1818), donde los realistas recuperaron el control y se dictó la independencia en Concepción el 1 de enero de 1818; y la Patria Nueva (1818-1823), consolidada tras las batallas de Chacabuco y Maipú. El Acta de Independencia se firmó finalmente el 12 de febrero de 1818 en Talca. Así que, cuando brinde este 18, recuerde que lo que celebramos es el inicio del camino, no la meta. Un dato para compartir en la fonda mientras espera la empanada.
Con información de BioBioChile
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