El castillo templario de La Iruela y sus 230 escalones de piedra
En la Sierra de Cazorla, la fortaleza de La Iruela suma murallas, torre del homenaje y un teatro al aire libre.
El castillo de La Iruela se asoma a las faldas de la Sierra de Cazorla, en el municipio de La Iruela, al este de la provincia de Jaén, España. La fortaleza corona un peñasco de caliza a unos 900 metros de altitud y desde ahí se vigila el valle del Guadalquivir y el límite con la vecina Granada. Para el viajero que sale de Chile, no es un lugar con conexión directa: el viaje se arma en dos tramos, primero por aire hasta España y luego por tierra hasta la zona. Eso no quita que el ascenso a pie sea la mitad del atractivo.
De alquería árabe a bastión templario
Antes de ser fortaleza medieval, esto fue una alquería, un nombre que en tiempos de Al Andalus se usaba para una aldea pequeña de agricultores y ganaderos. En el siglo XI los almohades construyeron una muralla de protección y una fortificación menor en una zona elevada, para resguardar a esos campesinos. En el siglo XIII el recinto se convirtió en castillo, pequeño pero difícil de tomar por el terreno escarpado, y quedó como punto de vigilancia en la frontera del reino de Granada. Fueron los caballeros templarios quienes levantaron la fortaleza después de la conquista cristiana; luego de la desaparición de la orden, la Orden de Santiago se hizo cargo, amplió murallas y reforzó las defensas.
Tres niveles y 230 escalones
El castillo se organiza en tres recintos amurallados. El nivel inferior, el más amplio, era el refugio de la población en caso de ataque y guarda los restos de la iglesia renacentista de Santo Domingo de Silos y de un cementerio. En el nivel intermedio están las dependencias militares: patio de armas y un aljibe. El nivel superior, con menos espacio, acoge la torre del homenaje cristiana, construida sobre lo que quedaba de un alcázar musulmán.
El acceso parte del casco urbano, por calles adoquinadas y senderos que suben una pendiente pronunciada. Son unos 10 a 15 minutos de ascenso, con cuestas fuertes y escaleras de piedra hasta llegar a la fortaleza. En total hay que subir 230 escalones. El tramo más vertical es el de la torre del homenaje: escaleras ancladas a la roca y pasos de madera. Los escalones son altos y estrechos, así que conviene ir con calzado antideslizante y mucha precaución.
La vista desde arriba deja claro por qué este peñasco fue disputado entre los reinos cristiano y nazarí.
Teatro y mantenimiento en la roca
En 1985, el castillo de La Iruela fue declarado Conjunto Histórico Artístico, por su arquitectura peculiar y el entorno paisajístico. El Ayuntamiento y la Junta de Andalucía desarrollan obras de mejora para garantizar el mantenimiento y el acceso de visitas. Además, entre el castillo y la peña se construyó un teatro al aire libre, donde se realizan actividades artísticas y culturales. Esa combinación de piedra, historia y uso actual es lo que mantiene vivo el lugar.
Con información de ABC Viajar



