Tres rutas para recorrer Ría Formosa: lancha, bici eléctrica y 4×4
El parque natural portugués ofrece 70 km de canales, aves y pueblos; los tours parten desde Faro, Tavira y Olhão.
Ría Formosa es la postal del Algarve (Portugal) que no siempre sale en las fotos de playas. Entre la península de Ancão y Manta Rota, este parque natural se extiende a lo largo de 70 kilómetros de costa, con 18.400 hectáreas de las cuales unas 11.000 son un sistema de lagunas, islas y penínsulas arenosas que resguardan un laberinto de canales, pantanos, cenagales y salinas. Un territorio que se recorre mejor con guía, por agua o por tierra.
Lancha rápida con biólogo marino desde Faro
El tour en lancha rápida parte desde Faro, la capital del Algarve, y recorre las aguas de Ría Formosa acompañado por un biólogo marino. La idea es aprender sobre las más de 200 especies de aves que habitan o transitan el parque, muchas de ellas raras o en peligro de extinción. Para las migratorias del norte de Europa, el lugar es punto de paso hacia África o refugio invernal: se pueden ver silbones, patos cuchara, correlimos y zarapitos reales, además de especies nidificantes como garcetas níveas, gaviotas de Audouin y charrancitos.
El calamón, residente y símbolo del parque desde los años 70, es otra de las estrellas. El recorrido incluye una parada en Ilha Deserta, donde la única construcción junto a las casas-almacén de pescadores es el restaurante Estaminé, que funciona con energía solar y ofrece pescados y mariscos frescos cocinados de forma tradicional. Esta experiencia se puede contratar con Animaris y cuesta desde 40 euros.
Bici eléctrica entre Tavira y Olhão por la EuroVelo 1
Otra opción es la bicicleta eléctrica, para unir las localidades de Tavira y Olhão por el trazado de la EuroVelo 1 y la Ecovía del Litoral, en el Sotavento algarvío. El camino es mayoritariamente llano, entre salinas, marismas, canales de marea y dunas, con tramos de grava, pasarelas de madera y asfalto. A mitad de ruta está Fuseta, pueblo marinero donde se ven barcas de pesca tradicionales y redes, y también se puede aprovechar la playa.
La meta es Olhão, ciudad ligada a la pesca y la ría, con su mercado junto al paseo marítimo en edificios históricos de color rojo. Su casco urbano conserva trazado morisco y casas cubistas con azoteas planas, típicas de la región. La compañía BikeSul organiza este itinerario y otros por el parque por unos 78 euros por persona.
Tavira, Santa Luzia y las salinas en 4×4
Para mezclar naturaleza y patrimonio, un tour guiado en 4×4 por las salinas de Ría Formosa, Santa Luzia y el centro histórico de Tavira es una alternativa sobre ruedas. Maria’s Tavira Tours ofrece esta actividad con precios que van desde 50 euros por persona para dos personas, 45 si van tres, y 37 para grupos de cinco. Las salinas, entre Loulé y Tavira, generan casi la mitad de la sal marina de Portugal y funcionan como hábitat humanizado para las aves.
En Tavira, el recorrido pasa por restos de murallas y castillo medieval, la iglesia de la Misericordia, el Palacio da Galeria (hoy Museo Municipal), la iglesia de Santa María do Castelo y el antiguo convento de Nuestra Señora de Gracia. El cierre es en Santa Luzia, la aldea conocida como la capital del pulpo portuguesa, donde se ven los covos y jaulas con que se capturan estos cefalópodos sin cebo. Si hay suerte, algún pescador del lugar podrá contar cómo trabaja.
Para viajeros chilenos, el Algarve se conecta con vuelos a Lisboa y luego por tierra hasta Faro; la región no tiene vuelo directo desde Santiago. Pero Ría Formosa vale el desvío: es, simplemente, uno de los humedales más notables del sur de Europa.
Con información de ABC Viajar



