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Naturaleza y Aire Libre

La flor de sal de Cabo de Gata: un espectáculo que ya se puede visitar

En el desierto de Almería, las salinas producen un mineral preciado al caer la noche. Desde 2025, el proceso está abierto al público.

Redacción Portal Turismo · 3 minutos de lectura
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La flor de sal de Cabo de Gata: un espectáculo que ya se puede visitar
Vía El País — El Viajero

Al caer la noche, el agua del mar que ha estado embalsada durante días y calentada por el sol comienza a enfriarse rápido. Sobre su superficie, cuando el resto del mundo duerme, se forma una fina lámina de sal que se cosecha al amanecer con cuidado de no romperla. Esa es la flor de sal, un producto de alto valor gastronómico y organoléptico que hasta hace poco solo conocían los chefs europeos. Ahora, desde la primavera de 2025, cualquiera puede ver cómo nace en las salinas de Cabo de Gata, en la zona más árida de la península Ibérica: el desierto de Almería.

Un paisaje marciano de 400 hectáreas

Las salinas son una extensión de 400 hectáreas de terrenos inundables ubicadas dentro del parque natural de Cabo de Gata. Aunque parezca contradictorio, estas aguas son permanentes, a pesar de estar en el punto más seco de España. La visita guiada permite no solo conocer el proceso de extracción de la flor de sal, sino también recogerla con las propias manos. Arantxa Roldán, guía del lugar, lo describe como “un territorio marciano”. El recorrido cruza entre los estanques donde los flamencos caminan con elegancia y la salicornia —una planta que crece en suelos salinos— bordea los senderos.

Un oasis para las aves entre África y Europa

La ubicación de las salinas las convierte en un punto de parada obligado para las aves migratorias que viajan entre África y Europa. Emilio González, presidente de la Sociedad para el Estudio y Recuperación de la Biodiversidad Almeriense (Serbal), explica que algunas especies hacen aquí un alto antes de cruzar el Estrecho de Gibraltar por Tarifa, mientras que otras, que usan la isla de Alborán como referencia, parten directo al sur tras descansar en el humedal. Aquí nidifican flamencos, avocetas y cigüeñuelas. En los alrededores, la reserva ornitológica de Las Amoladeras permite avistar aves difíciles de ver en otras partes de España, como la ganga ortega, el camachuelo trompetero (de pico rojizo) y la alondra ricotí. “Apenas hay un millar de individuos de alondra ricotí en todo el país, y de los diez que existen en Andalucía, todos están en Cabo de Gata”, detalla González.

Más allá de las aves, la zona alberga especies como el camaleón, la víbora hocicuda y hasta la tarántula europea. “El entorno de las salinas es una isla de biodiversidad impresionante”, sentencia el responsable de Serbal. Para los viajeros chilenos, Cabo de Gata está al otro lado del Atlántico: no hay vuelos directos desd Santiago, pero se puede combinar una escala en Madrid o Barcelona y luego tomar un vuelo o un tren hasta Almería. Una vez allá, la entrada a la ruta turística de las salinas está habilitada desde 2025, sin necesidad de ser un especialista en sal o en ornitalogía. Basta con llegar de noche y esperar el amanecer para ver cómo el desierto produce su propia joya.

Con información de El País — El Viajero

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