CONAF afina la mira: monitoreo satelital con 30 cm por píxel
Desde 2024, la Corporación usa imágenes de muy alta resolución para detectar cortas no autorizadas y apoyar fiscalizaciones.
La Corporación Nacional Forestal (CONAF) lleva años afinando su sistema de vigilancia del territorio chileno. Lo que empezó a fines de los 90 con fotografías aéreas e imágenes satelitales de resolución media —y actualizaciones del Catastro de Recursos Vegetacionales que demoraban entre cinco y diez años— hoy es una plataforma que entrega alertas casi en tiempo real.
De los aviones a los satélites
El salto comenzó en 2012, cuando profesionales de CONAF empezaron a probar métodos para detectar cambios en la cobertura vegetal de forma automática. En 2018 llegó el Sistema LEMU, desarrollado internamente, que permitió procesar grandes volúmenes de imágenes satelitales y generar alertas para los fiscalizadores en terreno.
Después vinieron las imágenes de la constelación Sentinel-2 y, más adelante, las de Planet Labs. Con eso, CONAF pudo identificar con mayor rapidez cortas no autorizadas, apertura de caminos y otras intervenciones en sectores de difícil acceso. “Hemos pasado de tener una mirada más estática del territorio a contar con herramientas que nos permiten observar sus cambios de manera mucho más oportuna”, explica María Alejandra Salazar Fernández, jefa de la Sección Monitoreo de CONAF La Araucanía.
30 centímetros por píxel: el nuevo estándar
La evolución más reciente es la incorporación, desde 2024, de imágenes de muy alta resolución a través de la plataforma VANTOR. Con una resolución que puede alcanzar los 30 centímetros por píxel, esta tecnología permite observar con detalle cambios en la vegetación, analizar áreas afectadas por incendios forestales y generar antecedentes técnicos para investigaciones por delitos ambientales.
El monitoreo satelital también cumple un rol en la prevención y respuesta frente a incendios: permite analizar el estado de la vegetación, identificar focos de calor y dimensionar la superficie afectada después de un siniestro. A eso se suma el seguimiento de los efectos del cambio climático sobre los ecosistemas, como el estrés hídrico de los bosques y la evolución de cuerpos de agua.
Todo esto significa que hoy CONAF puede detectar modificaciones, analizarlas y entregar esa información a sus equipos para que la verifiquen en terreno. La tecnología no reemplaza la visita del fiscalizador, pero reduce los tiempos de reacción y permite cubrir zonas donde antes era imposible llegar con rapidez.
Con información de CONAF
Más sobre conaf

Itata refuerza prevención de incendios con cortafuegos y mapas de riesgo

Ñuble suma 700 empleos extra para cortafuegos y prevención de incendios

Reserva Nacional Ñuble reactiva su consejo consultivo con foco en turismo y conservación




