Saltar al contenido
Noticias de turismo y los mejores lugares de Chile Chile Jue 8 Oct 2026
Destinos

La arruga es bella y en Marchal hay paisaje para comprobarlo

En la provincia de Granada, este pueblo de menos de 500 habitantes convirtió la erosión en Monumento Natural y el barro en vivienda.

Redacción Portal Turismo · 2 minutos de lectura
Compartir
La arruga es bella y en Marchal hay paisaje para comprobarlo
Vía ABC Viajar

El municipio de Marchal, en la provincia de Granada, Andalucía, España, no está en los circuitos clásicos de monumentos. Tiene menos de 500 habitantes, muchos lo llaman El Marchal y queda dentro del Geoparque de Granada, un territorio de 4.722 kilómetros cuadrados que agrupa a 47 municipios. Eso equivale a casi un cuarto de la superficie provincial: 12.531 kilómetros cuadrados donde también hay sierra, la Costa Tropical y zonas casi desérticas. Para el chileno que viaja, no es una parada de fin de semana: está al otro lado del océano y se planifica como parte de un recorrido más amplio por el sur de España.

El atractivo principal de Marchal es el paisaje, y el paisaje se resume en una frase popular desde los años ochenta: la arruga es bella. El terreno está cortado por cárcavas, socavones que la erosión del agua fue abriendo en la arcilla. Después de millones de años, el resultado es una sucesión de pliegues marrones y ocres, con barrancos, regueras y zanjas profundas. No hay que hacer un gran recorrido para verlo: el conjunto está concentrado en poco más de cinco hectáreas.

Las cárcavas, Monumento Natural desde 2003

Las Cárcavas de Marchal son Monumento Natural desde 2003, reconocimiento que otorgó la Junta de Andalucía. El origen geológico está en un movimiento de placas terrestres que hundió la zona y creó una fosa tectónica. Esa depresión se rellenó con arcillas y limos. Luego, la escasa vegetación y las lluvias torrenciales arrastraron materiales durante miles de años hasta formar el paisaje actual.

La tierra es pobre, de modo que los cultivos que se ven son los que aguantan en cualquier parte: cereal, olivo, almendro y vid. El vino, de hecho, tiene presencia cercana: en Marchal funcionan las bodegas Naranjuez y Purulio, y a menos de cinco kilómetros, en Cortes y Graena, se hacen los vinos Muñana y Cauzón. Para quien quiera patrimonio, Guadix queda a doce kilómetros y ofrece bastante más en monumentos e historia. Es un lugar que se presta para unos días de desconexión, con vino y paisaje como plan.

Casas-cueva para dormir a veinte grados

La arcilla no solo esculpe el exterior; también permite habitar el interior. En Marchal existen casas-cueva, el mismo tipo de vivienda que usaron los trogloditas y que hoy funciona como alojamiento. Como la tierra aísla, la temperatura se mantiene en unos veinte grados en invierno y en verano. Las casas no son claustrofóbicas: tienen conductos de ventilación y contacto directo con el exterior.

No hay tantas como en Guadix, donde el censo supera las dos mil, pero alcanzan para una escapada distinta. Hay sitios web para comparar precios y calidades, así que la decisión se puede tomar antes de llegar. Marchal no necesita más que eso: un monumento natural, vino y cuevas habitables.

Con información de ABC Viajar

Escríbenos

Te respondemos al correo que dejes.