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Noticias de turismo y los mejores lugares de Chile Chile Mié 7 Oct 2026
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Alghero, la ciudad aragonesa de Cerdeña que parece un decorado

Al doblar el cabo en el norte de Cerdeña, una fortaleza aragonesa parece detenida en el tiempo.

Redacción Portal Turismo · 3 minutos de lectura
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Alghero, la ciudad aragonesa de Cerdeña que parece un decorado
Vía El País — El Viajero

Quien navegue por primera vez el Mediterráneo bordeando el norte de Cerdeña y doble el cabo Capo Caccia debería preparar la cámara antes del giro. Del otro lado, la costa no ofrece una playa cualquiera: se levanta una ciudad portuaria amurallada que parece sacada directamente de los mapas medievales de la Corona de Aragón. La impresión es tan fuerte que el navegante siente que cruzó un túnel temporal. Es la entrada a Alghero, una comuna costera ubicada en la provincia de Sácer, en el noroeste de la isla italiana.

El engaño de la mirada

La localidad tiene fama por conservar intacto ese perfil defensivo. Sus murallas, torreones y callejones estrechos podrían servir perfectamente de set para una serie de fantasía medieval, y de hecho esa es la sensación con la que se topa cualquier visitante. No es una estrategia de marketing: el casco histórico es una herencia viva del control aragonés sobre la isla, que dejó no solo arquitectura, sino también una lengua catalana que todavía se escucha en las calles. La ilusión de ver una fortaleza aragonesa no es una ilusión, es el resultado de siglos de historia que quedaron congelados.

La visita se disfruta sin apuro. El trazado medieval invita a perderse entre sus callejones, y la cercanía del puerto le da un aire de escala náutica que pocas ciudades de la región conservan. La mezcla entre la piedra milenaria y el ajetreo portuario genera una estampa que por momentos parece un decorado bien pensado. Por eso, cuando el navegante dobla el cabo y se encuentra con esa silueta, no puede evitar sentir que el mar le devolvió una página de un libro de historia.

El contexto fuera de lo común explica por qué la zona atrae a viajeros que buscan algo más que sol y playa. El cabo Capo Caccia, además de funcionar como mojón geográfico de la ilusión, es una referencia visual para los que llegan en barco. Para el turista común, la mejor forma de entender el efecto es caminar por el paseo marítimo y ver cómo la ciudad cambia de ángulo. Es una de esas postales que no necesitan filtro, y que se parecen más a una maqueta que a una urbe real.

¿Qué tiene que ver con Chile?

Para el chileno, el destino no queda en la esquina. No hay vuelo directo desde Santiago hacia Alghero; la forma práctica de llegar es armar una escala en Madrid o en Roma y desde ahí tomar una conexión hacia la isla. Es un viaje que se justifica mejor como parte de un recorrido más grande por Italia o por el Mediterráneo, que como una meta exclusiva. Eso sí, quien lo incluya no se va a arrepentir: la experiencia de caminar entre murallas aragonesas frente al mar tiene un efecto cinematográfico difícil de igualar.

La recomendación es simple: si ya tienes pasaje a Europa y te sobra un par de días, el norte de Cerdeña merece ese desvío. La ciudad de Alghero te va a recibir con una atmósfera que mezcla la historia de la Corona de Aragón con la brisa mediterránea. Es, en definitiva, un rincón donde el presente no logró tapar el pasado, y eso, para un viajero, es un lujo.

Con información de El País — El Viajero

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