Vancouver Island: bienestar en la costa salvaje de Canadá
Adrienne Matei recorre la isla del Pacífico canadiense entre baños flotantes, aguas termales y bosques milenarios.
La periodista Adrienne Matei emprendió un viaje por Vancouver Island, en la costa oeste de Canadá, para explorar una idea simple pero poderosa: que el bienestar no se encuentra solo en un spa, sino que está tejido en el paisaje. Su ruta cruzó desde baños flotantes hasta aguas termales geotérmicas en medio de bosques milenarios, en una de las costas más salvajes del Pacífico.
Baños flotantes y termas en la selva templada
La travesía de Matei recorre experiencias que aprovechan el entorno natural de la isla. Los baños flotantes, instalados sobre el agua, ofrecen una mezcla de calor y vista al océano que pocos destinos pueden igualar. La sensación de estar flotando en agua caliente mientras el Pacífico se extiende hasta el horizonte es el punto de partida de un viaje que busca reconectar con lo esencial. Estas estructuras, a menudo de madera, flotan directamente sobre el mar, permitiendo a los visitantes pasar del calor del baño al frío del océano en cuestión de segundos, un contraste revitalizante muy popular en la región.
Más al interior, las aguas termales brotan en medio de la selva templada, un ecosistema de árboles centenarios cubiertos de musgo que caracteriza al Pacífico Noroeste. Vancouver Island es conocida por su geología activa, que alimenta estas fuentes termales naturales. La combinación de bosque antiguo y agua caliente crea una experiencia de inmersión total en la naturaleza, lejos de los centros turísticos urbanos. La periodista describe cómo el simple acto de sumergirse en estas aguas se convierte en un ritual conectado con el entorno, donde el sonido del bosque y el vapor del agua caliente se mezclan.
Un destino para el viajero chileno
Para los lectores de Portal Turismo, Vancouver Island no es un destino de escala rápida. No hay vuelos directos desde Chile. La ruta habitual es volar a Vancouver (YVR) y desde ahí cruzar en ferry o tomar un vuelo doméstico a ciudades como Victoria o Nanaimo. Una vez en la isla, la mejor manera de recorrerla es en auto o en tours especializados que se adentran en la costa oeste. La isla es grande, y las distancias entre los puntos de interés pueden ser largas, lo que obliga a planificar bien el itinerario. Sin embargo, el esfuerzo tiene recompensa: paisajes que cambian del bosque lluvioso a la costa rocosa en una misma jornada.
La propuesta de bienestar de Vancouver Island resuena con la oferta chilena de termas en la Araucanía o los Lagos, pero con un carácter más remoto y oceánico. No se trata de lujo, sino de experiencias integradas en el paisaje. Para quienes buscan una combinación de naturaleza extrema y pausa, la ruta que siguió Adrienne Matei es un referente de lo que el turismo de bienestar puede ser cuando se deja de lado la parafernalia y se confía en el entorno.
El viaje de Matei por Vancouver Island demuestra que el bienestar no necesita ser un producto embotellado. A veces, basta con encontrar el lugar correcto —una costa salvaje, un bosque antiguo, una fuente termal— para que la experiencia fluya de forma natural. Para el viajero chileno acostumbrado a la Cordillera de los Andes y la Patagonia, la isla canadiense ofrece un espejo lejano pero familiar de lo que significa dejarse llevar por el paisaje.
Con información de Condé Nast Traveler US
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