Tréveris, la ‘segunda Roma’ que sigue en pie en Alemania
La ciudad alemana de Trier, capital imperial en el siglo III, conserva las mayores ruinas romanas al norte de los Alpes.
Trier, la ciudad alemana que los romanos llamaron Augusta Treverorum, fue una de las siete capitales del Imperio Romano, aunque hoy pocos la recuerdan junto a Roma y Constantinopla. Ubicada en el valle del Mosela, al norte de los Alpes, funcionó durante el siglo III y comienzos del IV como centro político y militar para vigilar la frontera del Rin, y fue residencia del emperador Constantino el Grande. En 1986, la Unesco la declaró Patrimonio Mundial por tener la mayor concentración de restos romanos del norte de Europa.
La Puerta Negra y las termas imperiales
El símbolo de Trier es la Puerta Negra, levantada en el año 170 como una de las cuatro entradas a la ciudad. Hoy es la puerta urbana romana mejor conservada al norte de los Alpes y su fachada sur está en restauración, que terminaría a fines de 2027 para reducir el ennegrecimiento sin eliminarlo por completo. Desde su patio interior, mirando hacia arriba, la magnitud de sus bloques produce vértigo.
A pocas cuadras, las Termas Imperiales muestran la escala del ocio romano: un complejo de 260 por 145 metros que se empezó a construir en el 293, cuando la ciudad fue elevada a capital imperial, pero que nunca se completó y fue abandonado hacia el 380. Todavía se pueden recorrer sus pasadizos subterráneos por donde pasaban las aguas residuales y los restos del alcantarillado.
La basílica de Constantino y el museo regional
El emperador Constantino mandó a construir el Aula Palatina alrededor del año 310 para colocar su trono. Fue la basílica con la sala sin columnas más grande del mundo antiguo, con 67 metros de largo, 26 de ancho y 33 de alto, equipada con calefacción por suelo radiante que permitía calentar el espacio incluso en invierno. Hoy la usa la Iglesia Protestante de San Salvador y además acoge conciertos gracias a su acústica; tiene un órgano con más de 6.000 tubos.
Cerca de la basílica, el Palacio Electoral invita a un paseo que puede terminar en el Museo Regional de Renania Palatinado. Ahí se encuentra el tesoro de monedas de oro con más de 2.600 piezas y el Barco de Vino de Neumagen, un monumento funerario de piedra que muestra una embarcación cargada de barriles, encargado por un comerciante vinícola. El museo también exhibe el mosaico de Polydus, que representa a un corredor de carros triunfante.
El puente más antiguo de Alemania y el anfiteatro
El Puente Romano sobre el Mosela tiene pilares de basalto que datan del año 144, lo que lo convierte en el puente más antiguo de Alemania, aunque se sabe que hubo otro anterior en el 17 a.C., cuando se fundó la ciudad. Hoy lo cruzan autos, bicicletas y peatones; en la época romana se lanzaban monedas al río como ofrenda a la diosa Mosella, y los expertos estiman que podría haber cerca de un millón de monedas en el lecho.
El anfiteatro, del siglo II d.C., medía 120 por 145 metros y tenía gradas para 18.000 espectadores, aunque hoy solo queda su estructura elíptica y las jaulas de animales vacías, porque las piedras se usaron para otros edificios. Los gobernantes organizaban allí combates de gladiadores y espectáculos con jabalíes, leones y osos. Queda a 10 minutos a pie de las termas imperiales.
Para cerrar, hay otro conjunto termal cerca de la Hauptmarkt: las Termas del Mercado del Ganado, antiguos baños públicos que completan el recorrido por la que muchos consideran una segunda Roma.
Con información de ABC Viajar



