Genalguacil, el pueblo museo de Málaga que vive entre castaños y arte
Un municipio andaluz convirtió sus calles en galería permanente gracias a encuentros de artistas internacionales.
En la Serranía de Ronda, provincia de Málaga (Andalucía, España), está Genalguacil, un pueblo que decidió transformarse en un museo sin paredes. Aquí las esculturas, murales e instalaciones artísticas aparecen en plazas, callejones y rincones, mientras los bosques de castaños cambian de color con las estaciones. La idea es tan poco común que ha puesto a esta localidad en el mapa del arte contemporáneo rural.
Para un viajero chileno, llegar hasta este rincón implica un viaje largo: no hay vuelo directo desde Chile, sino que se debe volar a Madrid o Barcelona y luego conectar con Málaga. Aun así, los que buscan experiencias fuera de lo tradicional encontrarán aquí un destino distinto, donde el arte no está en un edificio, sino al aire libre.
Un nombre que viene de los jardines del visir
Genalguacil nació en la época musulmana, igual que muchos pueblos del interior malagueño. Su nombre en árabe significa «jardines del visir», un homenaje a la naturaleza que ya entonces rodeaba el lugar. Tras la Reconquista, fue repoblado por cristianos viejos, y ese pasado se nota en el trazado de sus calles estrechas y encaladas, que se adaptan al terreno montañoso donde se asienta.
Por siglos, la economía del pueblo dependió del cultivo del castaño, y esa especie todavía caracteriza el paisaje y la vida local. Hoy, al caminar por sus cuestas, se ven castaños por todas partes, y en otoño dominan los tonos ocres, rojizos y dorados.
Arte que se queda a vivir en el pueblo
Lo que marcó un antes y un después fue la apuesta por el arte contemporáneo, que comenzó a principios de los años 90 con los Encuentros de Arte de Genalguacil. Esa iniciativa reúne a artistas de distintos países que residen temporalmente en el municipio y crean obras inspiradas en el entorno. Después, esas piezas quedan expuestas de manera permanente en plazas, calles y rincones remotos del pueblo.
Con el paso de los años, la colección crece y se suma más arte a las calles, convirtiendo a Genalguacil en un «pueblo museo». La visita se complementa con el Museo de Arte Contemporáneo Fernando Centeno, que guarda parte de ese acervo y da contexto a lo que se ve al aire libre.
Senderismo, naturaleza y comida de castaña
Más allá del arte y la estética árabe, el pueblo se asienta en el Valle del Genal, una zona muy valorada por quienes aman el senderismo y los paisajes naturales. Hay rutas de montaña, caminos señalizados para paseos en familia, observación de fauna y buenos puntos para la fotografía de paisaje. La gastronomía también tiene su lugar: destacan los platos elaborados con castañas, los guisos de montaña, los embutidos artesanales y los dulces caseros.
Genalguacil no es un destino de paso, pero para el viajero chileno que cruza el océano buscando experiencias auténticas, este pueblo andaluz ofrece una combinación que difícilmente se encuentra en otro lugar. El arte, la naturaleza y la tradición se mezclan en un solo recorrido.
Con información de ABC Viajar



