El yacimiento de Gandul y sus 5.000 años de historia en Alcalá de Guadaíra
Aunque restringido a fincas privadas y zona militar, su castillo del siglo XIV se visita los sábados con reserva.
En la autovía A-92 que une Sevilla con Málaga, a la altura de Alcalá de Guadaíra (provincia de Sevilla, Andalucía), se levanta un escarpe rocoso que esconde uno de los yacimientos arqueológicos más ricos del sur de España: Gandul. Aunque pocos lo conocen, allí se concentran más de 5.000 años de historia en un solo lugar, desde tumbas prehistóricas hasta una villa que tuvo ayuntamiento propio.
Historia acumulada
En la cornisa de Los Alcores se encuentra una necrópolis megalítica con al menos nueve dólmenes y enterramientos colectivos del periodo Calcolítico, entre el 3000 y el 2000 antes de Cristo. Se trata de tumbas de corredor y construcciones tipo tholos excavadas en la roca calcárea, que evidencian una zona funeraria de las más densas del sur de la Península. Las excavaciones han sacado a la luz viviendas con hogares, molinos de piedra, cerámica primitiva e ídolos oculados, pequeñas figuras con grandes ojos grabados que reflejan la vida espiritual de esas comunidades.
Sobre ese poblado se instalaron después tartesios, íberos y turdetanos, quienes fortificaron la parte alta de la meseta, conocida como Mesa de Gandul, con potentes murallas. Luego llegaron los romanos y levantaron una ciudad que se extendía por toda la meseta, con una densa red de grandes villas agrícolas que aprovechaban la fertilidad de la tierra y el agua de galerías subterráneas. Esas fincas producían aceite y trigo que se exportaba a todo el imperio, y su periodo de auge abarcó desde Augusto hasta el siglo IV d.C. La mayor parte de esa ciudad romana sigue soterrada, esperando investigación.
Del pan de Gandul al nombre árabe
En la Edad Media, el paisaje se transformó con la construcción del Castillo de Marchenilla, una fortaleza del siglo XIV levantada sobre cimientos romanos y considerada uno de los castillos mejor conservados de la provincia de Sevilla. Su Torre del Homenaje es impresionante. A diferencia del resto del yacimiento, el castillo sí permite visitas guiadas los sábados, previa reserva al correo visitacastillodemarchenilla@gmail.com.
Hasta el siglo XIX, Gandul fue una villa con su propio ayuntamiento e independencia municipal. En el Siglo de Oro, autores como Cervantes, Lope de Vega y Calderón de la Barca mencionaron el famoso ‘pan de Gandul’, elaborado con harinas de los molinos locales y considerado por muchos el de mejor calidad de Sevilla. En 1840, por la pérdida de vecinos, el municipio se integró a Alcalá de Guadaíra y se convirtió en una gran finca agrícola.
El origen del topónimo ha generado debates. Se pensó que venía de la palabra prerromana ‘ganda’ (pedregal) por las rocas y canteras, o que hacía referencia a una variedad vegetal. Investigaciones recientes de la Universidad de Cádiz señalan que en época andalusí se llamaba ‘gandul’ a la retama espinosa o aulaga, por lo que es probable un origen árabe relacionado con la vegetación silvestre.
Acceso restringido y cómo verlo
Hoy no se puede visitar libremente. La Mesa de Gandul es una finca privada de caza y la zona de los megalitos pertenece a un campo de maniobras militar de Las Canteras. Esa doble condición ha conservado los restos, pero limita el acceso turístico. Aun así, es posible contemplar el paisaje y la silueta del despoblado desde la Vía Verde de los Alcores, un antiguo trazado ferroviario que unía Sevilla con Carmona y pasa al lado. Se puede recorrer en bicicleta o a pie.
El conjunto está declarado Bien de Interés Cultural y los dólmenes son Monumento Nacional. Para el viajero chileno que recorra Andalucía, Gandul es un punto de interés arqueológico poco conocido, pero su acceso es restringido; la alternativa más viable es la visita al castillo de Marchenilla, que requiere reserva previa y se realiza solo los sábados.
Con información de ABC Viajar



